Entre atención y concentración: conoce las diferencias y descubre por qué no son lo mismo
29-07-2026
La atención es un proceso esencial para realizar con éxito las actividades diarias desde las más sencillas hasta las más complejas. Actúa como una puerta que regula el flujo de información en el cerebro y nos permite enfocarnos en lo importante.1
La atención sostenida es la capacidad de concentrarse, es decir, mantener ese enfoque en algo relevante y dejar de lado las distracciones durante períodos prolongados. Es clave, por ejemplo, para estudiar, trabajar y conducir con seguridad.2
Imagina que conduces por una autopista durante una hora. Mantener la atención sostenida te ayuda a ver las señales, mantener la distancia con otros vehículos y reaccionar ante un imprevisto. Si pierdes la concentración, podrías no notar un coche detenido o una salida, lo que aumenta el riesgo de accidentes.
La palabra "atención" proviene del latín attentus, participio de assistere, que significa "prestar atención". Aunque el término existe desde la época romana, la investigación científica sobre la atención comenzó cuando filósofos y psicólogos se interesaron por el tema.2
La atención es especialmente relevante porque está vinculada a varios trastornos —por ejemplo, la dislexia, la depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)—; las personas que padecen estas condiciones suelen tener dificultades para concentrarse.2
La concentración es clave para aprender: cuanto mejor podemos concentrarnos, más fácil es adquirir nuevos conocimientos.1 Por eso se buscan métodos para mejorarla.1
En términos sencillos, la concentración consiste en dejar fuera lo que no importa, y mantener la atención en lo que sí es relevante durante un tiempo prolongado. Es decir, implica tener un foco de atención que sea importante para la persona según sus necesidades, intereses u objetivos, y sostener ese foco con intensidad durante un largo rato.1
Tipos de atención: voluntaria e involuntaria
Podemos distinguir dos tipos de atención: voluntaria e involuntaria.
La atención voluntaria es la que dirigimos intencionalmente hacia una tarea (por ejemplo, estudiar para un examen) y se mantiene en el tiempo. La atención involuntaria surge ante algo novedoso o llamativo (por ejemplo, un ruido fuerte) y suele durar poco, sin un objetivo claro.1
Guía: cómo mejorar la concentración
La concentración puede disminuir o bloquearse por distintos factores: trastornos (como el TDAH), enfermedades, estado de ánimo, falta de sueño, estrés, o sustancias, entre otros.1 Identificar y corregir esas causas puede ayudar a recuperar la capacidad de concentrarse.
A continuación, encontrarás una serie de recomendaciones prácticas y fáciles de aplicar para mejorar la concentración en el día a día.
1. Define una tarea y trabaja por bloques de tiempo.1
Crea un objetivo claro y entiende por qué es importante lo que aprendes. Practica lo que estudias, establece metas y plazos, trabaja rápido para evitar distracciones y organiza tu tiempo para no mezclar tareas.
2. Reduce las distracciones del entorno.1
Apaga notificaciones, deja el móvil fuera del alcance y organiza tu puesto de trabajo. Un espacio limpio y silencioso facilita mantener el foco.
3. Usa el cuerpo para enfocarte (hidratación y respiración).1
Bebe agua antes y durante la tarea. Haz respiración abdominal: inspira lento por la nariz llenando el vientre, cuenta 4 y expira en 6 tiempos. Tres respiraciones profundas pueden reponer la atención.
4. Haz breves pausas activas con movimientos cruzados.1
Levántate 3–5 minutos para estirarte o hacer marcha/gateo cruzado (marchar en el sitio levantando la rodilla y tocando con la mano opuesta). Estos ejercicios activan ambos hemisferios y mejoran la concentración.
5. Practica meditación o atención plena en el día, y duerme bien.1
Una meditación breve centrada en la respiración, reduce el estrés y mejora la atención. Además, procura descansar bien, es clave para concentrarte al día siguiente.
6. Considera el uso de fitomedicamentos como Tebonin®.3,4
El principio activo de este fitomedicamento es el EGb 761®, extracto seco obtenido de hojas de Ginkgo biloba que constituye una referencia en fitoterapia por su alto perfil de seguridad, eficacia y estricta calidad. El Ginkgo biloba es un árbol procedente de Asia oriental y sus hojas contienen sustancias que no existen en ninguna otra planta, como los glucósidos flavónicos: ginkgólidos A, B, C, y J; bilobálidos, y lactonas terpénicas, por lo cual, desde los años 90s, el extracto de Ginkgo se ha investigado para el tratamiento de múltiples enfermedades.
Se ha comprobado que puede mejorar la concentración, la memoria y otras capacidades cognitivas mediante la regulación de sustancias químicas del cerebro (neurotransmisores) como la dopamina, la acetilcolina, la serotonina, la adrenalina y la noradrenalina. Varios estudios han demostrado estos efectos tanto en personas sanas como en fases tempranas de enfermedades degenerativas como el Alzheimer.
Recuerda: si deseas mejorar tu atención y concentración, o si tienes dudas o problemas de memoria, es fundamental consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento.
1. Machado M, Márquez A, Acosta Y. (2021). Consideraciones teóricas sobre la concentración de la atención en escolares. Revista de Educación y Desarrollo, 59,75-82.
2. Huang H, Li R, Zhang J. (2023). A review of visual sustained attention: neural mechanisms and computational models. Peer J, 11, e15351. https://doi.org/10.7717/peerj.15351.
3. Información para prescribir amplia Tebonin® Reg. No. 003P2010 SSA IV.
4. González I. (2011). Eficacia del extracto estandarizado de Ginkgo biloba como tratamiento preventivo del deterioro cognitivo. Medicina Estética, 28(3),40–48. https://doi.org/10.48158/MedicinaEstetica.028.02.